
Todos tenemos cuentos que nos requieren, que nos dan vueltas en la memoria, que no nos cansamos de leer. Algunos nos quitan el sueño, como "El corazón delator", de Edgar Allan Poe. Otros nos mueven a reflexionar, como "El peatón" de Ray Bradbury. García Márquez, por su parte, presenta un ángel caribeño más que peculiar. Y nunca dejarán de sorprendernos la sagacidad de Conan Doyle ni la ironía de Oscar Wilde. ¿Qué decir de la vigencia de los mitos de Ovidio, de “Las mil y una noches” o de los relatos tradicionales al modo de “El baile de los esqueletos”? “El cuentista” de Saki es otro de aquellos textos inagotables, sobre los cuales nunca está dicha la última palabra. Completan esta vigorosa antología dos narraciones argentinas impecables: “Luna”, de Anderson Imbert, y “En defensa propia”, de Fernando Sorrentino.
Relatos antiguos y modernos, de épocas y de géneros variados con un denominador común: son nuestros cuentos requeridos.
Relatos antiguos y modernos, de épocas y de géneros variados con un denominador común: son nuestros cuentos requeridos.


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